inicio C.C. Majadahonda montaña XIIV Super Ruta de primavera Ávila-Majadahonda

XIIV Super Ruta de primavera Ávila-Majadahonda

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Fotos Super Ruta 2015
Crónica Super Ruta 2015 (by Ignacio)

A ruegos de la mandamasa de la cosa digital del CCM, pergeña estas líneas sobre el desarrollo de la suso citada entrada, que tuvo lugar el año del Señor de MMXV, el profesor Cojonciano*, cuya fluida pluma es reconocida y valorada por propios y extraños. Aunque en su juventud practicó este noble deporte, en la actualidad dedica sus desvelos a la observación y control de obras. Dada la pertinaz escasez que nos aqueja, esta ocupación congrega muchedumbres, entre las que no es dificil encontrar amigos y conocidos, algunos recientemente incorporados, tal que un estupendo y aéreo dux cuyo nombre se omite para no perjudicar su natural modestia. En lo que sigue, se expresa nuestro pseudo cronista ocasional.

“Para la narración de esta jornada, he tomado como hilo conductor el trayecto efectuado por un desconocido ciclista, ya talludo, que al no destacar por nada en esta materia, bien pudiera animar a otros semejantes a emprender este deporte. Me consta que otros han rodado con mas fuerzas, pero este testimonio sirva para animar a otros que tal vez hubieran deseado participar pero no se sintieron con ganas.

Como es habitual, fueron los participantes advertidos de personarse temprano junto al local del club. Y como es habitual en nuestro especimen de ciclista, llegó algo ajustado de tiempo, por lo que metieron su bici en los bajos de un autobús, y no en el camión como hubiera preferido. Después de un rato subieron todos al los buses y partieron sin más contratiempo reseñable, haciendo jornada con algunos compas del club. En el trayecto se zampó un plátano por si acaso.

Foto oficial de la salida en Avila
Foto oficial de la salida en Avila. Nuestro personaje es el 37 a partir de la derecha
Llegados sanos y salvos al punto de partida, se desembarcan las bicis sin contratiempos ni roturas, que conste. Vaciado de vejigas por muchos de los participantes, foto del enjambre ante la Renault y otra de los participantes pertenecientes al CCM. Salen por detrás del gran pelotón. Primeros quilómetros sin novedades destacadas. Pasado ese pueblo de la primera cuesta por una pista al efecto. Se adentran en el puerto de Boquerón, según fue informado nuestro ciclista desconocido. Este año, por estar más seco el terreno, o por lo que fuera, no se le hizo tan laborioso como el anterior. Bajada vertiginosa hasta la carretera de ¿? Y senda trialera siguiendo un arroyo. Hasta aquí es el mismo trazado del otro año. Pedalea brioso él, en compañía de terceros, notorios y excelentes compañeros del club. Después de un rato de campear, alcanza una carretera que conduce a un pueblo del que se desconozce hasta el nombre, cruce de río, y continuación por su margen izquierda hasta San Bartolomé de Pinares & puerto. La flaca memoria del ciclista talludo, no guardaba registro de lo que hay entre el pueblo ignoto y San Bart. Pues bien, ahora constata para su consternación que hay unas cuestas picudas que le prepararán las piernas para lo que sigue. Pero al menos esta año han echado cemento en lo más ríspido de una de ellas, así que mejor no quejarse. A falta de otros lenitivos con qué sobrellevar la ruta, se echó de menos al furioso polifemo del año pasado, que dando voces a los ciclistas, casi se come a alguno crudo en este punto.

Nuestro anónimo pedalista afronta con buen ánimo el puerto, coronando N largos y sudados minutos más tarde, no sin ser sobrepasado por muchos y más poderosos participantes. Hasta ahora más o menos bien. Buenas sensaciones. Empieza a pensar en el avituallamiento. Coronada la coronación, entre juvencos, mostrencos y burdéganos , para su felicidad, comienza la bajada hacia la parada de recuperación de fuerzas. Es notorio y conocido, que esta parte de la ruta es deliciosa tanto ciclista como paisajísticamente. -¡ Pena que dure tan poco!, piensa.

Una vez revigorizado en el primer avituallamiento, sigue a ritmo vivo por un falso llano-picapoco pero que le erosionará las fuerzas para más adelante. Bajada importante hasta el río Cofio (?) y cuesta de Valdemaqueda. Aquí se encuentra otro avituallamiento. Encantado, se detiene. Los encargados del punto le dan de comer y beber, y de paso le informan, educadamente, que son de otra carrera, ésta a pie, que se celebra por la misma zona. Gente con estilo, sin duda.

La cuesta de Valdemaquemada no es de las que matan pero mortifica lo suyo. La sube derrochado energía en mala hora. Alcanza y adelanta algún compañero. Arriba se despista un poco de la ruta oficial. Le alcanzan y rebasan el bikegurú del CCM y otros que viajan en su compañía. Rehecha una grupetta de unos ocho elementos, llegan a dicho pueblo, no sin antes darse una simpática costalada en un mini repecho. Empieza a notar alarmantes calambres en el muslamen (ambos). Procura ignorarlo pero se le desencadena un fuerte episodio que lo deja a la cola del minipelotón y perdiendo distancia. La crisis se agudiza a medida que se acercamos Robledo, sede del segundo avituallamiento.

Dos participantes de la SRAM observan embelesados las evoluciones de un insecto-palo. Lugar indeterminado.
Dos participantes de la SRAM observan embelesados las evoluciones de un insecto-palo. Lugar indeterminado.
Llega, al filo de las 14 horas, como Dios le dio a entender, y ,andando rarísimo, se dispone a recuperar en la medida de lo posible fuerzas y compostura. Según parece, no consigue ni lo uno ni lo otro. Saluda brevemente a amigos y conocidos que allí encuentra. Algún afortunado se desengancha en este punto de la jornada. Pensará en su buena fortuna en las horas que siguen.

Hechas las abluciones y degluciones de rigor y necesidad, y a la vista de que ya muchos han partido, se encamina con espíritu algo maltrecho hacia la siguiente cuesta [ donde pone cuesta, entiéndase hacia arriba, las de hacia abajo son bálsamo para su ya decaído organismo]. Aquí estuvo el comienzo de su desvarío rutero. Al carecer de gpeses, y demás adminículos con que los expertos se equipan, navega a puro sentimiento: “esto es por aquí”, “ahora me parece por la derecha”, “ creo que en el cruce hacia abajo”, etc. Mal que bien en cuanto a orientación y navegación, y decididamente mal en cuanto a musculación- los calambres apenas le permiten encontrar posición sobre la montura- corona la torturante cuesta de la Ermita de San Antonio escoltado por un joven y animoso socio cuyo nombre le evoca veterotestamentarias reminiscencias. Esta parte es nueva con respecto a la del año previo, pero como la había subido en sentido contrario este invierno, pues aun se pude apañar. El joven bíblico le sigue y adelanta, confiado en el saber y canas de su desfalleciente colega. ¡Pobre!

Bajan la cuesta. Alcanzan una carretera. Nadie ni nada a derecha o izquierda. Ni en lontananza. Ruta huérfana de señal alguna que permita adivinar para dónde tirar. Ciclistas huérfanos de ayuda. Nuestro protagonista, huérfano de fuerzas. Por la derecha carretera. Por la izquierda pista ancha. Se dirige al este. Elige la izquierda por serle más familiar y estimar que la ruta oficial evita las carreteras. Siguen en silencio, en un mano a mano unos quilómetros. Al cabo concluye que no debe ser ese el camino porque no se ven rastros recientes de ruedas. Dado su estado y desconocimiento del recorrido oficial no es cuestión de ponerse tiquismiquis, tira adelante fiado de su supuesto fino olfato de sabueso. La zona le es vagamente familiar y en breve divisa un trazado de ferrocarril que le permite identificar los aledaños de Zarzaquemada, por donde discurrió la anterior SRAM. Recupera algunas fuerzas, se meten en esa senda de piedras, inconfortable pero de bonito y rural escenario, que conducirá a Valdemorillo. Vuelve a navegar a sentimiento, pero relativamente orientado. Encuentran la famosa bañera (de las fotos) en un cruce. Recupera fuerzas (algunas) y memoria (poca pero suficiente), con lo que felizmente retornan a la ruta oficial. Llegada al tercer avituallamiento (cuarto para nuestro homre). Para por uebos, no le queda otra. Les informan (con un punto de malignidad acaso) de que los primeros han llegado hacia las 15 horas. Son las 16 horas aproximadamente y están todavía lejísimos.

Bañera con patos, cercanías de Valdemorillo
Bañera con patos, cercanías de Valdemorillo
Con esperanzas de acabar la ruta el mismo día de partida, reanudan marcha. Su joven compañero va más entero. Sin nada más reseñable y tras rodar por pistas llanas que se obstinan en ser cuestas, aparecen por Valdemorillo. Plaza, cementerio y cuesta hasta divisar desde lo alto, la tierra de promisión, o sea Majadahonda. Bajada vertiginosa (y divertida, por qué no?) y llegada a Villanueva donde se ve fuertemente aquejado otra vez de calambres. Pequeña parada para recuperar y continuan. La tarde se va cubriendo, paso del Aulencia, cuestica guindillera, satélites y río Guadarrama. A estas horas es un calambre en bici. Su colega va entero y bien. Son cerca de las 17:30.

Afrontan la cuesta de Majadahonda olvidados del itinerario oficial y buscando lo más suave. A mitad tropiezan con dos participantes tirados, que quieren regalarles sus monturas. Rechazan, dignos, la oferta. Siguen, la tarde se ha puesto chunga, fuerte viento de cara, nublado, frío. No se puede ir peor. Bajan a donde la cuesta de los perros. La suben, el ciclista provecto a velocidad de viejo valetudinario, como corresponde. Coronan, pasan autovía y última cuesta hasta el club. Se niega a dar un pedal más. Saluda a la concurrencia allí reunida. En total unas ocho horas y media, minuto arriba o abajo. Ninguna mejora con respecto al año anterior. El menú el mismo pero recuperador y vivificante. Aunque no puede apenas articular palabra, mentalmente da gracias a cocineros e intendencia. Recuperado un punto, expresa entonces y ahora su agradecimiento a la organización y al CCM y sus constituyentes, aunque no deja de pensar que pudieran haber puesto un cacho de plástico o algo en donde se perdió …"

Profesor Conjonciano. El jueves *San Cojonciano fue un santo varón, anacoreta en rigurosos desiertos por Siria, y compañero de rigores de Simeón el estilita, conocido por haberse pasado 37 años subido a una columna de 17 metros de altura, por huir del acoso de las muchedumbres atraidas, dicen, que por el loor de su santidad. Nuestro patrón de hoy no alcanzó tanta fama porque se recluyó en una simple oquedad del terreno, y pasó más desapercibido. Su homónimo profesor tuvo ocasión de admirar lo que queda de la dicha columna, antes de los lamentables azares bélicos actuales en la zona.

Para más información sobre la afición del docto profesor Cojonciano a "la MTB", consúltese el enlace siguiente:

http://webs.adam.es/rllorens/comics/oscar2.htm